Vince Murphy, California, Estados Unidos
Vida Verde fue una experiencia excepcional para mí. La escuela me pareció muy acogedora y amigable. Los profesores me impresionaron: rápidamente descubrieron lo que yo ya sabía y lo que me faltaba por aprender y me impulsaron a estudiar y practicar mi español. Las clases fueron bien estructuradas y divertidas, por lo que mejoré mi español rápidamente. Mi familia anfitriona fue la familia Proaño; el haberme quedado con ellos es algo que siempre recordaré. La familia fue muy considerada y amable conmigo, la comida deliciosa y en todo momento me hicieron sentir como un miembro de la familia. Definitivamente recomiendo Vida Verde a todos aquellos que quieran tener una experiencia inolvidable fuera de su país.
Franziska Denker, Ratzeburg, Alemania
Como a muchos estudiantes que viajan a Ecuador, Quito me pareció el lugar ideal para combinar un curso de español con mi servicio de voluntariado. Decidí inscribirme en Vida Verde para mejorar mis conocimientos de español en poco tiempo y poder aplicarlos correctamente en la fundación CENIT, donde trabajé como voluntaria.
Durante las 5 semanas que duró mi curso de español, tuve diferentes profesores(as) y debo admitir que cada uno(a) de ellos(as) tenía una gran habilidad para explicar la gramática española y las expresiones propias de la lengua a estudiantes con un mínimo conocimiento de español. Agradezco la ayuda que todos en la escuela estuvieron prestos a darme.
En Quito, me quedé con la familia de Rosa Proaño por 5 meses. Tuve mi propio cuarto con baño privado y además, el ambiente familiar me marcó. En mi opinión, una de las ventajas más grandes de vivir con una familia anfitriona es el apoyo que recibes de sus miembros en toda ocasión.
Jennifer Cumming, Alberta, Canadá
Me llamo Jennifer Cumming y soy de Canadá. Viajé a Quito por primera vez hace 3 años para estudiar español. Encontré a Vida Verde en la web y de verdad me gustó su página. Viajé a Ecuador con un buen presentimiento y me registré para recibir 10 días de clase uno a uno y hospedaje con una familia anfitriona. La estadía con mi familia ecuatoriana fue fantástica, me sentí como en casa desde el primer día. Además, tuve una habitación y un baño privados.
Los profesores y profesoras fueron realmente excelentes y avanzaron a mi ritmo, lo que fue estupendo, ya que yo aprendo más o menos rápido. Otros estudiantes, a los que el español les resultaba un poco difícil, tuvieron profesores muy pacientes y creativos al momento de enseñar español mediante, por ejemplo, el uso de juegos como "crucigrama". Estudié 4 horas en la mañana y 2 en la tarde y pude compartir mis ratos libres con estudiantes de distintos países y distintas edades.
Disfruté mucho mis 10 días en septiembre de 2007. De hecho, al final de mi estancia en Ecuador, decidí quedarme por una semana más. Pero ese tiempo no fue suficiente y regresé a Ecuador de nuevo, principalmente para visitar amigos, pero de verdad quiero otra semana de lecciones de español.
Regresaré en pocas semanas a Quito, para tomar clases de español y para quedarme con la misma maravillosa familia, que ahora considero como mía. Déjame saber si tienes cualquier pregunta; estaré feliz de contestarte.
Bernhard Jeran, Alemania
Después de haber pasado 3 semanas en la escuela, ahora tomó clases en línea con Vida Verde y realmente puedo decir que este curso por internet ha sido un gran reemplazo de las clases presenciales que tomé; de hecho, es incluso mejor porque usar la computadora me da mucha más flexibilidad y más oportunidades para aprender. Por ejemplo, si no sabes una palabra, puedes entrar a Google y buscar su significado y una imagen para entender mejor. La calidad del vídeo y del audio es muy buena, entonces para mí casi nunca es difícil entender lo que el profesor dice. Los ejercicios y deberes los puedo descargar en un minuto y, si tengo que escribir algo, lo puedo tipear en vez de escribirlo a mano, lo que me parece mucho más cómodo. Desde que tomo el curso de español en línea no necesité viajar para involucrarme en la cultura ecuatoriana y en el español.
Bernhard Jeran
